VERDADES Y MENTIRAS SOBRE EL SIDA FELINO: síndrome de inmunodeficiencia Felina (FIV)

Queremos dedicar este artículo a todos los gatos con SIDA felina que han pasado por nuestras vidas, y a las personas que han ayudado para que tuvieran una vida más digna. Algunos de ellos, os los presentamos en estas fotos. Os queremos a todos!

Escrito por Isabel Moreno

Gato 3  Gato 4

Para muchos es un tema absolutamente desconocido, y este desconocimiento provoca sorpresa y desconcierto. Cuando mencionamos el tema, siempre se repite la misma pregunta, con cierta preocupación: ¿Los gatos pueden tener SIDA?

Sí, los gatos también pueden tener SIDA. Pero, por favor, no os vayáis a alamar ahora pensando que vuestro gato tiene Sida. No pretendemos asustar, sino todo lo contrario: dar el máximo de información sobre esta enfermedad para que podamos entenderla y afrontarla sin miedo, como una parte más de la vida.

El SIDA de los gatos es un virus muy parecido al de las personas. En ambos casos el Sida provoca que el sistema inmunológico se deprima, que no funcione correctamente. Por ello, enfermedades que en general son insignificantes para la mayoría de nosotros,  para un animal infectado (humano o felino), se conviertan en un grave problema que, incluso, pueda llegar a provocar la muerte.

Por otro lado, en las dos especies también es común el hecho de que se puede ser seropositivo pero no desarrollar la enfermedad. El virus puede estar latente durante años, hasta que no se activa la enfermedad, si es que lo hace.

En todo caso, vamos por partes. El término correcto si hablamos de gatos no es SIDA, sino síndrome de inmunodeficiencia Felina (FIV). Pero como es muy largo, y  para hacerlo más fácil, le podemos llamar inmuno.

Cómo decíamos antes, este virus es desconocido por la mayoría de la población, por desgracia como sucede con tantos otros temas sobre el mundo felino. De hecho, debo confesar que yo misma hasta hace pocos años lo desconocía del todo, quizás porque el tema de las enfermedades felinas no me interesaba tanto como el de la psicología felina. Aunque ya entonces tenía gatos, creía que las enfermedades eran una cuestión exclusiva de los veterinarios. Pero estaba equivocada, no es solo un tema de veterinarios, sino que nosotros debemos implicarnos también. Como propietarios, como compañeros de los gatos, lo que nosotros podamos llegar a saber sobre sus enfermedades, les puede salvar la vida, y en sentido contrario, su desconocimiento puede hacer que mueran. En otras palabras, necesitamos darnos cuenta de que está enfermo, para llevarlo al veterinario. Lo digo por experiencia: a mí se me murió un gato por no saber suficiente y no reaccionar a tiempo. Nuestro veterinario no está con nuestro gato todos los días del año, y en cambio nosotros sí, y es por ello que somos las personas más indicadas para detectar en primer lugar posibles problemas. Pero ello sólo resulta posible si disponemos de algunas nociones sobre enfermedades felinas. Evidentemente, no se trata de substituir al veterinario, sino de darnos cuenta a tiempo de cuando nuestro gato necesita un veterinario, porque, la mayoría de las veces, se nos pasa por alto. La idea es que sepamos darnos cuenta de qué síntomas no son normales, reaccionar rápido, llevarlo al veterinario, y que sea él el que diagnostique.

También debemos ser conscientes de que hay veterinarios con opiniones diversas y con grados de especialidad diferente, igual que sucede con los médicos. Cuando hay que tomar decisiones graves, no está de más pedir una segunda opinión.

Volviendo al tema que nos ocupa, muchas personas se asustan mucho al escuchar el nombre de sida, aun resulta un tabú en nuestra sociedad. Solo con mencionarlo, a más de uno le entra el pánico y ya no quiere ni oír hablar del tema. El miedo lleva a confusiones, a malentendidos y a creencias falsas que después cuesta mucho de desterrar, y que pueden derivar en consecuencias muy graves. Así que me gustaría dar toda la información que pueda sobre esta enfermedad, para que nos podamos enfrentar a ella sin miedo y sin angustias. Como no soy veterinaria, y el tema es demasiado serio como para equivocarse, he procurado obtener todos los datos de artículos científicos, lo cual se suma a lo que he ido aprendiendo del día a día con los veterinarios. Añadiremos al final la bibliografía, por si alguien quiere contrastar la información.

Antes de desgranar toda la información, podríamos destacar dos datos muy significativos, a modo de titulares y que después veremos con más calma:

-Los gatos no pueden transmitir a humanos y perros la inmuno: es una enfermedad exclusiva de gatos

-Un gato con inmuno puede vivir muchos años haciendo una vida absolutamente normal y sin síntomas. Por tanto, tienen derecho a vivir como todos.

Tal vez estos sean los dos puntos que más nos preocupan a todos. Pero empecemos desde el principio.

¿Des de cuando se sabe que los gatos pueden tener inmuno (FIV)?

El Virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) se descubrió en Petaluma, California, en 1986. No sé si era un refugio, una protectora o un criadero de gatos, ya que los artículos se contradicen sobre la cuestión. Parece ser que la alarma se dio al entrar un gato nuevo dentro de un recinto cerrado donde había otros gatos, y el nuevo murió unos días después. Poco después, enfermaron varios de los gatos que estuvieron en contacto con el primero, aunque todos en principio parecían sanos y eran negativos en leucemia.

Por ello, en la Universidad de Medicina Veterinaria de California, decidieron hacer un estudio, cogieron  plasma y sangre completa de tres gatos enfermos, lo inocularon en gatos sanos, y en un mes estos gatos mostraron signos de enfermedad. Acabadan de descubrir la inmuno en los felinos, justo 3 años después del descubrimiento del sida en los humanos en 1983.

Aunque se descubrió en California, hoy en día se sabe que en todo el mundo hay gatos con inmuno y que, por lo tanto, hace siglo que existe. Es más bien una enfermedad endémica, no una epidemia, ya que solo el 5% de los gatos son positivos. Ello puede variar según la colonia, claro: en algunas colonias puede ser un 2% y en otras un 10%.

¿La inmuno felina se pude contagiar a las personas (FIV)?

La inmuno felina se parece al sida humano en sus síntomas, pero no se puede contagiar a otros animales, ni siquiera a las personas. Por mucho que un gato tenga el virus y nos arañe, nos muerda, nos lama, duerma con nosotros, cojamos sus excrementos con las manos… cualquier cosa que se nos pueda ocurrir… no nos puede contagiar. La inmuno felina no puede afectar ni a perros, ni a personas ni a niños. Podemos manipular tanto como queramos a nuestro gato con imnuno, no nos pasará nada. Y al revés, una persona con SIDA no puede contagiar a sus animales, podéis estar tranquilos. Lo sabemos, porque des de los años 80’s en diversos laboratorios han intentado replicar el virus de inmuno felina en células de ratón, oveja, perro incluso en células humanas, y no lo han conseguido.

Pero, de hecho, la inmuno felina y el SIDA humano se parecen lo suficiente como para que se esté utilizando a los gatos en los laboratorios como cobayas. Se inocula la inmuno a los gatos y se investiga con ellos, para encontrar curas para los humanos. En los artículos sobre el tema se pueden leer frases como: “los gatos son baratos de obtener, fáciles de manejar y puede haber un gran número de infectados naturalmente que podrían ser reclutados para los ensayos terapéuticos”. Yo creo que es realmente grave este tipo de experimentos. Lo cierto es que se pueden investigar enfermedades humanas sin tener que matar a otros animales, existen muchas otras formas y sería deseable que los métodos de estudio fueran diferentes. Además, los estudios con resultados más exactos se realizan cuando los gatos viven en su propio hábitat y han contraído la inmuno de forma natural, no con una inyección. De hecho, los resultados pueden ser significativamente diferentes, en laboratorio o en campo, y eso sirve para el estudio de cualquier tipo de animal, sea para estudiar su conducta o sus enfermedades.

¿Cómo se transmite la inmuno de un gato a otro (FIV)?

Este ha sido un tema muy controvertido. Los artículos científicos se contradecían unos a otros, y muchos veterinarios creían que un gato positivo podía infectar a otro con facilidad, y que por ello era mejor sacrificarlo para que no infectara a más gatos: se consideraba un mal menor. Hoy sabemos que es una aberración sacrificarlos, aunque muchas asociaciones y veterinarios aun los siguen sacrificando al disponer de información equivocada.

En la transmisión natural, la Inmumo no se transmite al lamerse mutuamente o al compartir agua y comida, porque el virus muere en cuanto está fuera del cuerpo del gato. Solo si es directo de saliva de un gato al riego sanguíneo de otro gato, el virus continúa vivo y se puede transmitir. Es decir, la transmisión solo ocurre al intercambiarse fluido de una forma muy concreta, de saliva de un gato con inmuno a sangre de un gato sano, directamente.

Como muestra, podemos citar un artículo nuevo que se ha publicado en 2014 y en el que se muestran los resultados de un estudiado realizado durante 28 meses en dos refugios de gatos donde han convivido gatos positivos y negativos. En el primer refugio había 138 gatos, todos castrados, 8 con inmuno, y de estos, 6 eran machos. Convivían juntos desde hacía 8 años, y fueron repitiendo la prueba periódicamente para detectar si los gatos sanos se acababan infectando. En resumen, ningún gato sano se infectó por convivir con gatos con inmuno, aunque convivieron íntimamente, utilizaron los mismos areneros, bebieron y comieron de los mismos cuencos, se lamieron los unos a los otros e incluso existieron ataques con agresión leves.

En el segundo refugio había 5 gatas con inmuno que parieron un total de 19 gatitos. Ninguno de los pequeños contrajo el virus, a pesar del íntimo intercambio de fluidos que se da entre madres e hijos desde el momento del parto, a la lactancia, y los continuos lametones de las madres a sus pequeños.

Conclusión: los gatos positivos y negativos pueden convivir mientras no existan peleas graves, ya que el principal tipo de transmisión es si un gato positivo muerde a uno negativo. Pero la mordedura debe penetrar haciendo herida hasta el riego sanguíneo. Es decir, las peleas típicas de los juegos o las peleas leves no son un problema, ya que hay morder hasta llegar a hacer sangre, de forma que la saliva entre en contacto con el riego sanguíneo del otro gato.

Debido a la forma en que se transmite de un gato a otro, ya hace más de 30 años que se sabe que el perfil tipo de gato inmuo es el de un macho de más de 5 años que vive en la calle y no está esterilizado. El 70% de los gatos diagnosticados tienen este perfil; en cambio, solo el 30% son hembras o gatos jóvenes. ¿Por qué?  Porque los machos sin castrar son los que tienen más peleas en época de celo, y ya hemos visto, que las peleas agresivas están íntimamente ligadas con la propagación de la enfermedad.

Decíamos que los artículos científicos se contradecían unos a otros ¿A qué es debida esta confusión?

Como decía, durante todos estos años los artículos veterinarios se contradecían unos a otros, aunque ya en 1989 detectaron que era muy difícil la transmisión del virus en la mayoría de casos de convivencia, otros estudios afirmaban que se puede transmitir de forma rápida entre dos gatos que convivan juntos.

Diversas causas explican esta confusión:

Parece ser que los diferentes estudios no tenían en cuenta si los gatos de la muestra se peleaban de forma violenta entre ellos, y cómo decíamos antes, dependiendo de si existen conflictos entre los distintos gatos de cada grupo, los resultados de la transmisión de la inmuno son muy diferentes.

Por otro lado, la idea de que la infección de un gato a otro era fácil y rápida se debía a que el virus está presente en todos los fluidos corporales, como la saliva, la sangre, la leche materna, la mucosa de la vagina, etc., y como estos intercambios son fáciles cuando los gatos conviven, parecía evidente que la inmuno se podía contagiar con facilidad. No se tenía en cuenta que el virus muere inmediatamente después de salir del cuerpo del gato.

¿Qué queremos decir con intercambios de fluidos? Por ejemplo, la saliva, es un fluido que se intercambia al compartir agua o comida, ya que comen y beben de los mismos platos, o al lamerse un gato a otro… todo, comportamientos muy habituales entre gatos que conviven. La leche maternal al dar de mamar a los gatitos, o los fluidos vaginales al parir, también suponen intercambios de fluidos. O bien, durante la penetración si dos gatos tienen sexo, obviamente hay intercambio de fluidos. Y por supuesto, durante las peleas con mordedura entre dos gatos, también se intercambian fluidos, como la saliva o la sangre.

Todo esto ha creado una gran confusión, creyendo que convivir es igual a infección. Lo que, cómo hemos explicado antes, no es cierto. De hecho, la teoría no casaba con la realidad, ya que solo el 5% de los gatos de la calle son positivos. Si la transmisión fuera tan fácil, el porcentaje sería mucho más alto, hablaríamos de una epidemia, y las poblaciones felinas estarían desapareciendo, lo que no es el caso.

La forma más eficaz que impedir que los gatos callejeros se infecten, es esterilizándolos. Una vez castrados, los gatos ya no se pelean entre ellos, o se pelean mucho menos, ya que no tienen los niveles de testosterona tan altos. Justamente esto es lo que nos recomienda GEMFE, un grupo de veterinarios  que estudian las colonias de gatos callejeros, y que nos dan pautas para darles una mejor calidad de vida.

Por último, parece que en los estudios donde la inmuno se ha inoculado por inyección en laboratorio, los resultados fueron más violentos que en los gatos que se han infectado de forma natural en su hábitat.

¿Cómo son los experimentos en laboratorio sobre la inmuno (FIV)?

A los gatos se les inyecta el virus de la inmuno en el laboratorio, y después los evalúan periódicamente, no son experimentos aislados se han repetido muchas veces.  Por ejemplo, en 1989 inyectaron el virus a 28 gatos, estos gatos vivieron confinados en el laboratorio durante todo un año, dónde continuamente se les hacían pruebas y se veía su estado de salud.

Tuvieron síntomas de enfermedad, durante un mes, cómo veremos más adelante en las distintas etapas por la que pasan los portadores. A parte de este mes, el resto del año, la mayoría de los gatos hicieron vida normal, sin síntomas (todo lo normal que se puede tener una vida en un laboratorio, claro).

Después de un año de normalidad, de los 28 gatos infectados intencionadamente, solo 3 de ellos enfermaron. Vieron que, al principio, estos tres gatos presentaron anemia más o menos grave y una disminución de glóbulos blancos. De los tres gatos con síntomas, dos murieron. Uno de ellos tenía los órganos internos afectados: había lesiones en el corazón, el cerebro y riñón.

Es decir, después de un año, la mayoría de los seropositivos seguían haciendo vida normal, sin síntomas de enfermedad, aunque las condiciones de vida de un laboratorio son más estresantes que vivir en un hogar o en la colonia original de cada gato.

Todos sabemos que el estado de ánimo, el estar relajado, es básico para controlar cualquier enfermedad. De hecho, los momentos de estrés pueden desencadenar que se active la inmuno de un gato que solo es seropositivo, sin síntomas. Por eso, entre otros factores, las pruebas de laboratorio suelen dar diferentes que los estudios que se hacen in situ, estudiando los gatos en sus colonias. La variable del entorno es muy importante.

Hay otro dato a destacar: en los estudios en laboratorio no han podido saber cuántos años vive un gato con inmuno sin síntomas. Entiendo que no lo saben porque los gatos positivos pueden vivir años, y los estudios de laboratorio duran solo unos meses. Una vez acabado el estudio, seguramente los sacrificaron. Por ejemplo, en el estudio de 1989 del que estamos hablando, infectaron intencionadamente 28 gatos, que fueron objeto de estudio durante 1 año. Después de este periodo, 25 continuaban vivos… ¿Qué fue de ellos? 

¿Cuales son les síntomas de la enfermedad (FIV)?

  1. Primera fase: el primer mes después de la infección no hay síntomas.
  1. La segunda fase empieza un mes después de la infección, los gatos sufren fiebre, inflación de ganglios y una bajada de glóbulos blancos. ¿Cuánto pueden durar estos síntomas? La fiebre de 3 a 15 días y la inflamación de los ganglios, de 2 a 9 meses. También pueden aparecer infecciones bacterianas de la piel o del tracto intestinal, que responden bien a los antibióticos y por tanto se cura sin más problema.
  1. Una vez superados estos problemas de salud, los gatos se recuperan y hacen vida normal, sin ningún síntoma de enfermedad. Este periodo es indeterminado, pueden pasar años en esta fase, sobre todo si el gato está bien cuidado, no tiene estrés y es feliz.

Es decir, son portadores, tienen los anticuerpos, pero no han desarrollado la enfermedad. Es como en los humanos: ser seropositivo no significa que la enfermedad esté activada, no están enfermos.

  1. En la cuarta fase el virus se activa y empiezan los problemas de salud. Puede que se active después de un periodo de estrés, ya sabemos que a los gatos que se estresan les bajan las defensas y enferman. Si es positivo en inmuno, puede activar la enfermedad. Ahora empezaran los síntomas, el gato positivo puede sufrir diversas infecciones crónicas, es decir, aparecerán síntomas, que se trataran y se solucionaran, y un tiempo después, volverán a parecer. Estos síntomas son debidos a enfermedades llamadas de carácter secundario u oportunista.

Pero ¿Qué son las enfermedades oportunistas? La inmuno disminuye las defensas del cuerpo y al estar las defensas bajas, otras enfermedades, en principio más o menos leves, atacan los órganos y los hacen enfermar. Esas mismas enfermedades en un cuerpo con las defensas altas, harían cosquillas, por así decirlo. Si nos fijamos, se comporta igual que el SIDA humano.

Una vez reactivado el virus, puede pasar todo muy rápido. Puede, por ejemplo, aparecer un tumor que crezca rápido y que no tenga solución. Y la única vía sea, entonces, la eutanasia. Pero esta cuarta fase también puede ser larga, y los gatos pueden vivir algunos años más con algunos síntomas de enfermedad, pero que se pueden ir tratando. Es importante no vivirlo con miedo o con angustia, ni querer sacrificar a nuestro gato al primer síntoma. Solo hace falta pensar en lo que esperamos nosotros cuando estamos enfermos: nos gusta que nos cuiden, no que nos desahucien a la primera de cambio, aunque tengamos una enfermedad terminal.

La cuarta fase de la Inmuno (FIV)

Recodemos que antes de llegar a este punto,  seguramente habrán pasado años desde que se diagnosticó la enfermedad y, mientras,  nuestro gato ha llevado una vida plena y feliz.

Explicaremos qué síntomas pueden aparecer en un gato que está en la cuarta fase de la inmuno, pero un gato no presenta todos los síntomas que describiremos, en absoluto, suelen presentar algunos de ellos, pero no todos, cada caso y cada gato son diferentes.

Bien, el 50% de los gatos que se encuentran en esta cuarta fase presentan infecciones crónicas en la boca: gingivitis y/o llagas. Sea en las encías, la lengua o en la parte interior de las mejillas. Y es habitual que los dueños no se den cuenta y pasen meses hasta que llevan el gato al veterinario, ya que normalmente un propietario solo se da cuenta si el gato muestra dolor al comer, o no come por el dolor que le causa la gingivitis y las llagas. Pero cuando un gato llega a este límite es que hace tiempo que le duele. Podemos tratarle para que no le duela.

Otros síntomas: un 25% de los gatos con inmuno tienen rinitis o conjuntivitis, es decir, les lloran los ojos, tienen siempre mocos…

Pero no nos asustemos: si nuestro gato tiene gingivitis, llagas o rinitis, no significa que esté infectado. Solo un porcentaje pequeño de casos de infecciones bucales son debidas a la inmuno. Estos síntomas, suelen ir acompañados de anemia o falta de glóbulos blancos (precisamente estos últimos defienden el organismo contra sustancias extrañas).

Hongos, bacterias y/o parásitos aprovechan que tienen las defensas bajas, y pueden provocar enfermedades como toxoplasmosis, cryptococcosis, andidiasis, demodéctica generalizada, sarna, hemobartonelosis o Candida, por ejemplo.

Alrededor del 15% de los gatos infectados por FIV presentaran infecciones crónicas de la piel o las orejas. En este caso, las causantes son bacterias, como el Staphylococcus (esta bacteria siempre me recuerda la seria House), o en las orejas podemos encontrar parásitos como los ácaros.

De hecho los ácaros son unos parásitos que podemos encontrar habitualmente en los gatos. Son parecidos a los ácaros del polvo, pero más pequeños. Si los miramos en aumento veremos que son pequeñas arañas. Al caminar, le hacen cosquillas en las orejas del gato, y si hay muchos ácaros las cosquillas son inaguantables, y el gato se rasca y se rasca intentado quitarse el picor, pero éste no desaparece. Se llegan a rascar tanto, que se hacen sangre detrás de la oreja. Cualquier gato puede tener ácaros en las orejas aunque no salga de casa; mis gatas también han pasado por eso. Por ello, se debe desparasitar a los gatos cada mes con una pipeta, y la más efectiva para los ácaros es una marca que se llama Stronhold.

Seguimos con los posibles síntomas de la  cuarta fase de la inmuno: el 10% de los gatos positivos también puede tener diarrea, enfermedades intestinales y pérdida de peso. Y unos pocos, también pueden tener infecciones urinarias.

Si nos fijamos, en el fondo, la mayoría de estos signos son muy vagos, y puede ser causa de ellos cualquier enfermedad leve, por lo que en una revisión rutinaria se puede creer que no tienen importancia, y puede ocurrir que no se diagnostique correctamente un gato con inmuno.

Otros síntomas. Como en los humanos, los gatos positivos también pueden padecer problemas neurológicos. Alrededor del 5% pueden presentar demencia, contracciones involuntarias de la cara y la lengua, comportamiento psicótico (como esconderse o ser agresivos), pérdida de control de esfínteres, movimientos compulsivos… Esto es debido a que queda dañada la corteza cerebral y ello, por tanto, afecta al sistema motor.

Los síntomas más graves de todos son los tumores, que como decíamos antes, también están asociados a la inmuno en su fase avanzada, y puede que se presenten solos, sin ningún síntoma más. En general los tumores son difíciles de detectar, pero un veterinario, palpando a conciencia, puede notar bultos raros.

¿Porqué adoptar un gato con SIDA (FIV)?

Después de todo lo que hemos explicado, seguramente muchas personas pensaran que no quieren encontrarse en esta situación, que prefieren no vivirlo y que por lo tanto, nunca adoptarían un gato que tuviera la inmuno. No hay que quedarse sólo con los signos clínicos de la enfermedad, estos gatos pueden tener una vida plena y feliz, viviéndola con normalidad, y nos pueden hacer muy felices a nosotros.

Por otro lado, es cierto que a nadie le gusta estar enfermo, pero la enfermedad y la muerte forman parte de la vida, son ineludibles, y seremos personas más fuertes y psicológicamente más sanas si aprendemos a convivir con ellos. Negarnos a afrontar estas situaciones, solo nos crea más angustias.

En vez de pensar en nosotros, y en cómo nos sentiremos, es mucho más bonito pensar en ellos: el gato que sea positivo en inmuno lo continuará siendo aunque no viva en nuestra casa. La única diferencia es que puede ser un gato con inmuno olvidado en un refugio o un gato con inmuno que viva feliz, querido y cuidado en nuestra casa. Que nosotros no lo veamos, no va a hacer que la enfermedad desaparezca. Hay personas que dicen: “no soy suficientemente fuerte para convivir con un gato con inmuno”. Cuando, de hecho, es al revés: ¡el vivir con un animal enfermo te hace más fuerte! Te prepara, por ejemplo, para vivir otro tipo de situaciones. Uno no nace fuerte: son las situaciones que afronta las que le van haciendo fuerte.

Mucha gente cree que ya aparecerán otras personas mejor preparadas y más fuertes que uno mismo. Pero esa es solo una manera de auto engañarse, el creer que ya lo solucionaran otros. La mayoría de las veces, nosotros somos la única esperanza para ese gato, porque las personas altruistas no abundan.

Otros dicen: “No quiero que mis hijos pasen por eso”. Y yo me digo: el valor moral de enseñarle a nuestros hijos a cuidar y amar a un animal que está enfermo no tiene precio, no se enseña en ninguna escuela. El valor moral de enseñar a nuestros hijos a darle la oportunidad de ser feliz a un animal que es diferente, les hará ser personas mejores, y más en un mundo que cada vez es más superficial.

Y hay una cosa que he aprendido: el vínculo que se crea con un animal necesitado no se puede comparar con el de un animal sano. El lazo de unión y la conexión es mucho más fuerte; no sé a que es debido, pero es así. Es una experiencia que le recomiendo a todo el mundo, a pesar del dolor posterior que supone la pérdida.

Durante el tiempo que he sido voluntaria, he visto muchas personas que se han asustado al oír hablar de Sida, y otras, que justo lo contrario, que querían ayudar por encima de todo, y han adoptado un gato con inmuno  por que era el que más lo necesitaba.

Este fue el caso de Juno, la rescatamos de la calle, dio positivo, y no teníamos ningún sito seguro para ella. La adoptaron porque era la que más lo necesitaba, y es emocionante ver la relación de cariño tan intensa que se ha generado entre sus adoptantes y ella. ¡Les queremos dar las gracias por la oportunidad que le están dando a Juno de ser feliz! A continuación puedes ver unas fotos de Juno:

Gato 5 Gato 6
 Gato 7  Gatp 8

¿Cómo saber si nuestro gato puede ser portador de la inmuno (FIV)?

Es mejor no esperar a que tenga síntomas, de hecho, hoy en día, es una prueba rutinaria y fácil de hacer.

Como ya hemos explicado, aunque nuestro gato parezca sano ya vemos que puede ser solo portador y tardar años en mostrar síntomas de la enfermedad, así que vale la pena estar prevenido. No hay que vivirlo con miedo y con angustia, solo ser conscientes para poder actuar con eficacia ante el primer síntoma, y darle mayor calidad de vida a nuestro gato.

La infección por FIV se diagnostica actualmente a través de la detección de anticuerpos en la sangre. Es decir, no se detecta directamente el virus, sino los anticuerpos, ya que se supone que los anticuerpos se generan como respuesta inmunológica normal a la infección del virus.

La manera más rápida y popular de hacer la prueba de inmuno es cogiendo una muestra de sangre, y poniendo una gotas en un kit de ensayo. La tecnología de referencia se llama Elisa[i]. No se trata de nombre de mujer, aunque suene muy poético: es el acrónimo en inglés de Ensayo por Inmunoabsorción Ligado a Enzimas. Vendría a ser como una prueba de embarazo, en que se ponen unas gotas de orina en un predictor. Pues es parecido: si hay anticuerpos de inmuno en la sangre, el kit de ensayo lo detectará en pocos minutos, y aparecerán puntos o líneas, según el kit (http://www.idexx.es/smallanimal/inhouse/snap/common/technology.html)

Si el resultado es positivo, significa que el gato es portador de Inmuno (FIV), si el resultado es negativo, significa que el gato está sano.

Si da positivo no nos quedemos con una sola prueba, vale la pena volver a repetirla. En esto casos, o si sale negativo, pero tiene síntomas de enfermedad persistentes, es mejor repetir la prueba mediante un análisis de sangre un par de meses después.

Existen otras pruebas para detectar si un gato tiene inmuno, y se suelen utilizar sólo si tenemos dudas con el test Elisa: PCR, la IFA (ensayo immunoflourescent), o transferencia de Western. Estas pruebas tardan una semana, y la muestra se debe llevar a un laboratorio comercial debido a la tecnología que precisa, pero de eso ya se encargaría nuestro veterinario.

¿El resultado de la prueba puede estar equivocado?

Las pruebas son muy seguras, pero no hay prueba infalible. Los falsos positivos, es decir que el test dice que tiene inmuno cuando no es cierto, se producen cuando el gato lleva el anticuerpo (que es inofensivo), pero no lleva el virus real; Las pruebas no pueden ver el virus real, solo los anticuerpos, y existen otros motivos por los cuales un gato tenga los anticuerpos pero no el virus, por ejemplo, un gato vacunado en inmuno daría positivo, parecería que está enfermo, cuando no es cierto. De hecho, no hay ningún método para distinguir un gato vacunado de un gato que está enfermo.

Por estas razones, una prueba de anticuerpos del FIV positivo por sí mismo nunca debe utilizarse como criterio para la eutanasia, porqué entre muchas otras razones que ya hemos explicado, puede ser un falso positivo.

Otro ejemplo: en gatos menores de 6 meses las pruebas de inmuno no son fiables, sobre todo si sale positivo. Hasta los 6 meses de edad, un gatito tiene los anticuerpos de su madre (estos anticuerpos no son nada malo y acaban desapareciendo). Si la madre padece de inmuno, el análisis de su hijo, dará que también tiene la inmuno, aunque no sea cierto. Como hemos dicho antes, no parece que las madres gatas con inmuno puedan transmitir la enfermedad a sus gatitos. Por desgracia, muchos gatos positivos menores de 6 meses se acaban sacrificando sin motivo. Es mejor esperar a realizar la prueba a los 6 meses, para que el miedo no haga tomar decisiones equivocadas, como no adoptar un gatito o incluso sacrificarlo. Es un grave error.

Otra causa que puede dar un resultado erróneo es si el gato se acaba de infectar. Al inyectar el virus de forma intencionada en el laboratorio, han observado que los anticuerpos tardan en aparecen de 2 a 4 semanas, lo que significa, que no se puede detectar durante este lapso de tiempo. Después, los anticuerpos estarán siempre presentes, aunque puede ser a niveles muy bajos.

Resumen

Podemos creer que tiene la inmuno y no ser cierto en los siguientes casos:

  1. Gatos vacunados contra la Inmuno
  2. Gatos menores de 6 meses

Y al revés, gatos infectados que no se detecten

  1. Gatos que se acaben de infectar hace pocas semanas

¿Se puede prevenir el SIDA para que los gatos no se infecten?

Existe una vacuna contra la inmuno, pero aun no hay suficientes estudios. Los científicos no se ponen de acuerdo sobre su eficacia, algunos estudios concluyen que solo es efectiva en un 25%. Otros estudios elevan este porcentaje al 85%, pero parece ser que hay distintos tipos de vacunas y distintos tipos de cepas de inmuno, y las vacunas no cubren todas las cepas diferentes. Uno puede pensar que mejor eso que nada, así estará un 25% protegido, pero no olvidemos que al vacunar, lo que hacemos es inyectar el propio virus, así que si realmente no existe un gran riesgo de quedar infectado, no es recomendable vacunar a un gato.

Por otro lado, algunos veterinarios creen que la vacuna de la Inmuno, puede ser la causante de algún tipo de cáncer incluso hasta 13 años después de haber vacunado a nuestro gato.

A todo esto podemos añadir que la vacuna se inyecta por la nariz del gato, lo que es muy estresante y desagradable para ellos.

En realidad, la mejor manera de que un gato no se infecte es esterilizándolo. Como hemos visto, la inmuno se transmite por mordida. Pues bien, los gatos, en situaciones de normalidad, no se suelen pelear. Pero cuando entran en celo tienen las hormonas tan revolucionadas que se les olvida ser prudentes, e incluso pueden buscar la pelea con otros gatos. Si nuestro gato está esterilizado evitara las peleas, y por tanto las posibilidades de contraer la inmuno serán muy pocas.

Por otro lado, si nuestro gato no entra en contacto con gatos desconocidos tampoco puede contraer la inmuno. Es decir, si no sale de casa o de un jardín bien vallado, está a salvo. Y si adoptamos un gato nuevo, siempre es aconsejable hacerle la prueba antes.

Aun así, gatos con inmuno y gatos sanos pueden convivir sin miedo si entre ellos se llevan bien, y no hay peleas agresivas. Pensad que en general los gatos, si se muerden jugando, aunque a nosotros nos parezca muy agresivo, no llegan ha hacerse sangre, y por lo tanto no hay riesgo de transmisión. Aprovecho para insistir que sería el gato con inmuno el que debe morder al sano… si es al revés, tampoco se transmite.

¿Qué tratamientos hay para un gato inmuno?

Las infecciones secundarias y oportunistas, aquellas que aprovechan que el gato está bajo de defensas para atacar, a menudo responden bien al tratamiento específico, sobre todo en las primeras etapas de la infección. Pero después, cada vez responden peor al tratamiento, seguramente ello es un reflejo de que el sistema inmune cada vez está más débil.

Es el veterinario quien en cada caso debe decidir qué tratamiento puede ser el más efectivo, evidentemente, dependerá de cada gato, y de cómo responda a los medicamentes. Pero, además, hay tratamientos para que el propio animal refuerce el sistema inmunitario y mejore. Puede, por ejemplo, tomar Interferon. Los interferones son unas proteínas producidas naturalmente por el sistema inmunitario de la mayoría de los animales como respuesta a agentes patógenos, tales como virus y células cancerígenas.

Existe un tipo de interferon especial para gatos y otro para personas. El de gatos es más efectivo, pero también más caro, así que muchas veces, les damos a los gatos bajos de defensa, el interferon propio de las personas. Hay gatos que responden bien al Interferon de humanos, y otros que no hay respuesta, cada caso es distinto. Por desgracia, queda mucho por investigar todavía en este campo.

Resumen

-Un gato positivo puede ser un gato feliz y sano durante muchos años.

-Es importante hacer la prueba Elisa para saber si es portador.

-Lo mejor es prevenir y castrarlo para que no se pelee y pueda contagiarse.
Bibliografía:

N.C. PEDERSEN, J.K. YAMAMOTO I, T. ISHIDA, H. HANSEN (1989): Feline Immunodeficiency Virus Infectio; Veterinary Immunology and Immunopathology, 21, p. 111-129, Elsevier Science Publishers B.V., Amsterdam. Printed in The Netherlands

ANNETTE L. LISTER (2014): Transmission of feline immunodeficiency virus (FIV) among cohabiting cats in two cat rescue shelters; The Veterinary Journal, 201; p. 184-188, Elsevier Science Publishers.

[i] ELISA (acrónimo del inglés Enzyme-Linked ImmunoSorbent Assay, ‘Ensayo por Inmunoabsorción Ligado a Enzimas’) es una técnica de inmunoensayo en la cual un antígeno inmovilizado se detecta mediante un anticuerpo enlazado a una enzima capaz de generar un producto detectable, como cambio de color o algún otro tipo (http://ca.wikipedia.org/wiki/ELISA)

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