Técnicas para generar ideas: Los 6 sombreros para pensar

Esta semana en el “De Què Parlem?” te traemos una nueva técnica para fomentar la generación de ideas y estimular la creatividad.

Esta vez se trata de la técnica de los 6 sombreros para pensar.

Según comenta el autor experto en creatividad Edward De Bono en su libro El pensamiento creativo. las organizaciones exitosas del futuro serán aquellas que han pensado que la creatividad es fundamental para liberar todo el potencial de una empresa y de su gente.

Para el especialista, la creatividad es adelantarse y buscar más allá de las pautas conocidas o los caminos establecidos, generar ideas que permitan la resolución de problemas o conflictos. De Bono invita a tener ideas inusuales, “pensar fuera de la caja”, es decir, moverse del camino principal y generar pensamientos que no tendrían razón de ser dentro de lo que conocemos como tradicional.

Una de las técnicas o métodos desarrollados por de Bono para incentivar la creatividad y para salirse de la caja, es el método de los Seis Sombreros para Pensar.

Este método es el más simple y contundente que existe. Consiste en que cada uno de los asistentes a reuniones laborales deben ponerse uno u otro sombrero en función del momento y experimentar una sensación de libertad sin ser juzgados. Es decir, se trata de analizar un problema desde seis perspectivas diferentes. Es una técnica que utiliza la metáfora de ponerse o quitarse sombreros de diferentes colores: blanco, rojo, negro, amarillo, verde y azul. Cada color representa una actitud que debemos tomar y defender cuando nos colocamos en la cabeza ya sea de manera imaginaria o real, ese sombrero.

Esta técnica para generar nuevas ideas nos permite además, simplificar el pensamiento, ya que el grupo va tratando una perspectiva tras otra y también ofrece a cada participante la oportunidad de adoptar distintos puntos de vista y roles de pensamiento, cada vez que se “quita un sombrero” y se “coloca” otro.

Los sombreros pueden combinarse, no hay por qué usar uno cada vez. Cualquier miembro del grupo puede pedirnos que nos pongamos un sombrero, o nosotros a ellos. Todos los miembros pueden ponerse a la vez el mismo sombrero, o cambiar alternativamente, según lo que se vaya a decir, aunque no es necesario cambiar de sombrero para cada afirmación. Lo ideal es seguir una secuencia previamente definida.

El sombrero blanco (hechos prácticos)
Con este sombrero se dispondrán los hechos y toda la información relativa al problema que se desea solucionar.

Al usarlo nuestra mente debe comportarse como un ordenador, manejando hechos y cifras, y actuando de manera neutral y objetiva, sin interpretar ni opinar nada al respecto. Los datos deben exponerse tal cual, sin argumentación, ni explicación alguna. Al exponer los datos, debemos hacer una clara distinción entre hechos creídos y hechos verificados. Si aportamos datos creídos se debe especificar que lo son y si finalmente resulta que estos hechos son fundamentales para el problema, debemos verificarlos.

El sombrero rojo (sentimientos)
Se analizan las emociones y los sentimientos, además de la intuición y los presentimientos que nos acarrea el problema.

Por tanto, es lo opuesto al blanco. Se refiere a las emociones, sentimientos y aspectos no racionales del pensamiento. Permite expresar todas las intuiciones, presentimientos, etc., sin necesidad de justificar ni explicar lo que se siente. No tienen por qué ser emociones lógicas ni coherentes. Este sombrero permite expresar opiniones en modo de sensación.

El sombrero negro (identificar problemas)
Pretende poner sobre la mesa todas aquellas críticas que nos realizamos fruto del problema, junto con los juicios de valor.

Por tanto, representa el lado lógico y crítico. Deja de lado la creatividad y los aspectos más generativos y constructivos del pensamiento. Debe ser un pensamiento lógico y veraz, pero no tiene por qué ser justo. Su objetivo es señalar los errores de forma objetiva. Debe también señalar riesgos, peligros, diferencias y problemas potenciales que puedan surgir en el futuro.

El sombrero amarillo (lógica positiva)
Es la hora de darle la vuelta al sombrero negro y ver el lado positivo de esa dificultad que nos abruma.

Representa el lado positivo y optimista. Es el pensamiento constructivo que siempre ve los beneficios de algo. El sombrero amarillo permite expresar ese optimismo, pero debe hacerse aportando argumentos y explicando las razones de ese optimismo. Es la actitud opuesta al sombrero negro. El pensamiento del sombrero amarillo es el contractivo y generativo. Se ocupa de la operatividad, de hacer que las cosas ocurran.

El sombrero verde (alternativas y soluciones)
Es el pensamiento creativo y lateral. Se encarga de las nuevas ideas, nuevos conceptos y nuevas percepciones, del cambio. Debe desechar viejas ideas y generar otras nuevas. El mero hecho de “ponerse” el sombrero verde no nos convertirá en más creativos, pero ofrece una oportunidad para serlo y dejar de lado nuestro aspecto crítico o negativo. El sombrero verde te ofrece la oportunidad de buscar e indagar nuevos caminos, buscar una alternativa para encontrar ideas innovadoras y nuevas.

El sombrero azul (autoridad y responsabilidad)
El el momento de poner todo lo anterior en orden y orientarlo para que nos lleve hasta donde queremos.

Debe organizar el pensamiento y dar las instrucciones necesarias para pensar y controlar al resto de sombreros. El azul sugiere distancia, tranquilidad y autodominio, pero también es el color del cielo, que está por encima de todo. El azul no se limita a organizar la utilización de los otros sombreros, sino que también permite al que lo lleva organizar los aspectos del propio pensamiento, tranzando el camino que se debe seguir.

El sombrero azul también es el encargado de realizar la síntesis final y la preparación del acta de la reunión.

La gracia de esta técnica, e que si por ejemplo uno de los miembros del equipo siempre tiene una visión negativa (sombrero negro), se le puede decir que utilice el sombrero amarillo (optimismo), lo que le obligará a pensar de forma optimista. Los cambios de sombrero no tiene que ofender a nadie, ya que la idea es analizar diferentes perspectivas para encontrar ideas y soluciones.

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