Receta de confinamiento: Rosquillas tradicionales de anís

¡Nuestra actividad no para! Esta semana el equipo del De Què Parlem? te trae una receta para que hagas unas rosquillas tradicionales de anís. Cuando todos los días parecen iguales tenemos que buscar alternativas para hacer que al menos los fines de semana parezcan algo diferente. Será por eso que la harina y la levadura son los productos más buscados en los supermercados. ¡A ponernos con la mano en la masa!

Rosquillas tradicionales de anís

Ingredientes para 25.30 rosquillas

  • 500 gr de harina de trigo de repostería
  • 3 huevos L
  • 150 gr de azúcar blanco
  • 60 ml de leche
  • 50 ml de licor de anís o del licor que prefieras
  • 50 gr de mantequilla sin sal
  • 1 sobre (16gr) de levadura en polvo (impulsor químico)
  • Ralladura de la piel de 1 limón (solo la parte amarilla)
  • Abundante aceite para freír. Mejor si es de Girasol.
  • 1 pizca de sal

Elaboración

  1. Primero pon la mantequilla en un recipiente apto para microondas y derrítela en el microondas. Con unos 30 segundos habrá suficiente.
  2. A continuación lava bien el limón y ralla la piel de cada uno con un rallador.
  3. Pon en un bol los huevos con el azúcar y bátelos con unas varillas hasta que espumen, crezca de volumen y su color se vuelva amarillento.
  4. Añade al bol la leche, el anís, la ralladuras y la mantequilla y mezcla de nuevo con las varillas durante unos segundos.
  5. A continuación mezcla la harina con la levadura y coloca un colador encima un recipente. Poco a poco echa encima de él la mezcla para tamizarlos, es decir, para que al ir golpeando el colador vayan cayendo al bol sin grumos ni apelmazamientos.
  6. A continuación echa la harina sobre una superficie límpia y haz un montaña con un agujero en el centro (en forma de volcán). Seguidamente ves echando la mézcla líquida poco a poco mientras vas mezclandola con la harina. No pares de amasar. Si ves que se te pega en las manos, úntante las manos con un poco de aceite, te ayudará a amasar mejor.
  7. Cuando la masa ya tenga una consitencia adecuada y puedas formar una bola, déjala en un bol, tápalo con papel film y déjala reposar en la nevera durante 1 hora. Es importante que la  bola no quede seca  y que pegue ligeramente, ya que en la nevera se acabará de secar un poco.
  8. Saca la masa de la nevera y amásala un poco.
  9. Ahora ve cogiendo trocitos de masa de igual tamaño (por ejemplo 25 gr cada uno).
  10. Haz bolitas con esos trozos y a continuación hazles un agujero. Es importante que la rosquilla tenga el agujero bastante grande ya que a la hora de ferir se cerrará bastante. Cuando tengas unas cuantas rosquillas echas, antes de ponerlas en el fuego, revisa los agujeros ya que se van cerrando por efecto de la levadura. Nuevamente, si se te pega un poco la masa en los dedos puedes untarte las manos con un poco de aceite para facilitar la tarea.
  11. En una sartén honda o cazo echa abundante aceite, pon el fuego fuerte y cuando el aceite esté bien caliente (sin que llegue a humear), ya lo tienes listo para freír las rosquillas. Si tienes un termómetro de cocina podrás medir la temperatura del aceite y empezar a freír cuando llegue a 170ºC, y si no siempre puedes echar ese trocito de masa que siempre sobra, si se quema rápidamente es que está muy fuerte el aceite y si burbujea poco es que le falta un poco de temperatura.
  12. Cuando tengas el aceite preparado ve echando en él tandas de rosquillas de 4 o 6 a la vez de forma que todas tengan espacio y no estén unas encima de otras para evitar que se peguen.
  13. Ve levantando alguna de vez en cuando para comprobar si están doradas (suelen tardar entre 1 minuto y medio y 2 minutos), y en ese momento dales la vuelta. No las dores en exceso para evitar que queden secas.
  14. Conforme estén listas sácalas con una espumadera y déjalas en un plato con papel absorbente para que absorba el exceso de aceite. Sigue con el resto de tandas y si lo necesitas utiliza más platos con papel absorvente para no tener que poner las rosquillas unas encima de otras.
  15. Espera unos minutos a que se enfríen las rosquillas y rebozalas en azúcar.
  16. Ponlas todas en un recipiente y… ¡ Bon profit !

Ahora solo queda vigilar que no desaparezcan, para ello yo tengo a mi gato, ¡que no les quita ojo de encima!

¡Saludo!

Fuente:
  • De Què Parlem? elaboración propia.
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