El cuidado de nuestros cactus

Es posible que te gusten los cactus pero que te pase como a mí hace tiempo atrás y acaben muriendo, a veces por falta de agua, por exceso, o por falta de luz solar. Para evitar esta situación, existen varios consejos a tener en cuenta a la hora de cuidarlos, y que te aseguro, funcionan a la perfección.

Riego

Los cactus almacenan agua, pero esto no quiere decir que tengas que regarlo en poca cantidad, lo que se debe espaciar es la frecuencia. Dicho esto, es mejor regar una sola vez de forma abundante, para que el agua llegue a las raíces que hacerlo de forma superficial en varias ocasiones. Riega cuidadosamente, directo sobre el sustrato y evita que las gotas de agua caigan sobre el cactus, pues lo manchará y deteriorará. Poner piedrecillas, algún material decorativo o tierra volcánica sobre el sustrato es una buena idea para evitar que el agua se empoce alrededor de la planta.

La frecuencia de riego se aumentará en primavera (cada 15 días), manteniendo el ritmo de aumento de riegos hasta llegar al verano (cada 8 días). Al final del verano, se debe disminuir la frecuencia de riego hasta el invierno (cada 20 o 30 días), que es el periodo más crítico para la planta.  Debes regar muy bien tu planta y dejar secar por completo el sustrato antes de volver a regar. Los cactus entran en reposo durante los meses de frío. Con temperaturas inferiores a 10 °C no es recomendable echarles agua porque se pudren.

El cactus te dirá todo: si luce de un color vivo, está erguido y bien llenito has encontrado el ritmo perfecto de riego. Si por el contrario luce arrugado, se inclina un poco y parece que le han sacado el aire, le falta agua y está consumiendo sus reservas. Si te ocurre, no te asustes, sólo riega de forma abundante y se recuperará al día siguiente. Un cactus que cambia de color, está aguado y se cae puede estar experimentando pudrición de raíces por exceso de agua. Si es el caso, es hora de cortar algunas secciones para reproducirlo porque puede morir.

Iluminación

A los cactus les gusta la luz brillante y muy abundante, pero pocas veces resisten el sol directo. Como regla general, entre más espinas tengan, mejor resisten el sol. La mayoría de los cactus de bosques o suculentas prefieren estar a la sombra, pues el sol debilita, decolora y quema las hojas. Si no tienes mucha luz natural, ya sea por la temporada o por la ubicación de tu piso, puedes emplear luz artificial. Además, rota periódicamente tu cactus para que crezcan de forma equilibrada y para que todas sus partes tengan la oportunidad de hacer la fotosíntesis de forma adecuada.

Sustrato

El sustrato es fundamental para el crecimiento y desarrollo feliz de tu cactus, no porque sean demasiado exigentes a nivel de abonos y nutrientes (todo lo contrario) sino porque debes prestar atención a la capacidad de drenaje del sustrato. Busca mezclas diseñadas especialmente para este tipo de plantas o utiliza uno universal y agrega arena o perlita para incrementar el drenaje.

En el fondo de la maceta siempre debes colocar algún material para facilitar el drenaje. Usa una buena cantidad de guijarros o trozos de arcilla. Puedes reciclar el poliespán de paquetes y envoltorios, cortándolos en pedazos y colocándolos en el fondo. Es ligero, no se enmohece ni descompone y no puede desarrollar bacterias u otros microorganismos.

Si el sustrato está muy compacto puedes moverlo un poco con un palito de madera (sin dañar las raíces) facilitando la circulación del aire y mejora el drenaje, evitando la temida pudrición.

Fertilizantes

Una vez al mes, a excepción de invierno, puedes usar un fertilizante balanceado en tus cactus. Si bien ellos pueden vivir en suelos áridos, la adición de abonos y fertilizantes estimulan el crecimiento y la floración.

Reproducción

Si hay una planta generosa y con mucha voluntad de vivir, son los cactus y suculentas. Puedes reproducirlos a partir de casi cualquier parte de la planta. Si la has tropezado y le has tumbado algunas hojitas o un pedacito, no te preocupes que se convertirán en otra planta. Es muy sencillo: puedes colocarlo en un plato con agua, sumergiendo sólo la punta de la hojita para estimular el nacimiento de raíces. También puedes ponerlo en un matero con un sustrato húmedo, regando como sueles hacer con la planta. En una semanas verás las raíces y primeras hojas.  La mejor época para trasplantar este tipo de plantas es durante los meses fríos.

¡Nos leemos!

Fuentes consultadas (texto y fotos):

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